En las calles de la capital falconiana, las tuberías no transportan agua; guardan únicamente un silencio seco que se ha convertido en el detonante del malestar social.
Cuando la sed cruza el límite de la paciencia, las avenidas se transforman en la única trinchera posible para visibilizar una emergencia cotidiana que frena la vida y apaga el desarrollo de toda la región.

Un reflejo vivo de esta realidad se presenció en la Av. Ruíz Pineda, a la altura de la Urb. Ampies donde los vecinos trancaron el paso vehicular utilizando ramas secas tras acumular varias semanas continuas sin recibir una sola gota de agua a través de la red.

Al calvario de las tuberías vacías se le suma el azote constante de los apagones y fallas en el suministro eléctrico, los cuales interrumpen los ciclos de bombeo y empeoran la crisis.

Entre el resonar de los cacerolazos, el sonar de los pitos y las pancartas improvisadas con el clamor de «Agua y Luz», los manifestantes dejaron claro que las calles seguirán ocupadas mientras las respuestas institucionales no lleguen.
Redacta: Willian Moisés Blanco
Soy Periodista # 23.877
