Las matemáticas del servicio eléctrico en el estado Falcón se leen como un intento de apagar un incendio con un cuentagotas.
Aunque la Gobernación prometió ensamblar y distribuir 250 transformadores antes de finalizar diciembre, la cifra se reduce a un promedio de apenas diez equipos por municipio.
Esta cantidad resulta insuficiente ante las solicitudes que hacen a diario algunas comunidades, el deterioro acumulado, las explosiones en cadena y los años de abandono que sufre la red eléctrica sobre todo en la península de Paraguaná.
La falta de transformadores no es un simple apagón, sino una emergencia cotidiana. En el sector Nuevo Pueblo Sur, 21 familias llevan semanas a oscuras por la explosión de un equipo.
Existen otros sectores como Puerta Maravén, Bicentenario de Punta Cardón u Antiguo Aeropuerto; entre otros, además comunidades foráneas del municipio Falcón y Los Taques que han reportado la misma falla.
Frente al descontento social, el Ejecutivo regional reactivó la Planta de Fabricación de Transformadores Eléctricos «Alí Primera» en Coro, prometiendo una entrega inicial de 50 equipos inmediatos hasta alcanzar los 250 antes de terminar el año.
Sin embargo, enviar solo diez transformadores por municipio a un territorio golpeado por la obsolescencia es como pretender calmar la sed de un desierto con una llovizna. Falcón necesita una solución estructural para que la luz de hoy no vuelva a convertirse en cenizas mañana.
Redacta: Willian Moisés Blanco
Soy Periodista # 23.877
