28 de octubre de 2026
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Detrás de cada jugada impecable en el campocorto y de cada swing decidido, hay un camino trazado con esfuerzo, sacrificio y una devoción inquebrantable por la pelota. Alan Daniel Mora, nacido en Punto Fijo un 25 de agosto de 2014, descubrió su amor por el béisbol a los cuatro años en las escuelas de los Criollitos de Venezuela.

Bajo la guía fundamental de su padre, Daniel Mora, y de los entrenadores que vieron sus primeros pasos, aquel pequeño talentoso rápidamente comenzó a destacar, representando al estado Falcón en múltiples torneos nacionales y demostrando desde muy temprano que el terreno de juego era su lugar en el mundo.

A los siete años, el destino lo llevó a emigrar junto a su familia a los Estados Unidos, marcando el inicio de una nueva etapa cargada de retos y oportunidades. En suelo estadounidense integró las filas de Team Kaos, un equipo conformado mayoritariamente por niños venezolanos que comparten el mismo amor por el deporte y la nostalgia por su tierra.

Con el número en el pecho y el Guante de Oro en la mente, Alan siguió consolidándose a fuerza de práctica diaria. Su talento y disciplina quedaron en evidencia en 2024 al participar en los exigentes tryouts de USA Baseball, donde logró superar a más de 500 participantes y ubicarse entre el selecto grupo de los 40 mejores jóvenes atletas elegidos para la siguiente ronda.

El pasado fin de semana, el espíritu competitivo de Alan volvió a brillar en un emocionante torneo local en Florida que reunió a equipos representativos de Colombia, Venezuela y Estados Unidos.

Aunque la lluvia interrumpió el calendario de juegos, la efectividad y el temple defensivo del equipo de Venezuela aseguraron el primer lugar al permitir la menor cantidad de carreras, seguidos por Estados Unidos.

Para Alan, cada inning disputado como shortstop e infielder no es solo una oportunidad para sumar medallas y anillos a su ya destacada colección, sino la confirmación de que la verdadera magia del béisbol reside en disfrutar cada lance con el corazón.

El camino de un deportista en formación jamás se recorre en soledad; es una travesía familiar donde cada fin de semana se convierte en una apuesta llena de fe, aplausos y entrega.

Para sus padres, Daniel Mora y Joselis, ver a su hijo desenvolverse en el infield va mucho más allá del anhelo de una firma profesional: es la satisfacción de observar cómo el deporte moldea el carácter de un joven sano, seguro de sí mismo y capaz de levantarse con más fuerza ante cada adversidad.

Cada jornada de práctica en la cuenta de Instagram @alanmoraoficial es el reflejo de un hogar empeñado en construir disciplina, motivación y amor por lo que se hace.Esta historia deja una lección profunda tanto para padres como para jóvenes apasionados: invertir en el deporte es regalar herramientas para la vida, un entorno sano y valores que trascienden cualquier pizarra.

A todos los niños que sueñan en grande en un campo de juego, el mensaje es claro: confíen en su talento, trabajen día a día con constancia y persigan sus metas sin dudar, porque cuando se juega con el alma, no hay meta inalcanzable.

Redacta: Daimal Gómez Álvarez

Especial para ElTiempo24

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