Tras un mes continuo de desbordamiento de aguas servidas que mantenían encerrados a los vecinos de la calle 5 de Julio, la presencia de cuadrillas de Hidroven y un camión succionador trajo un respiro momentáneo al sector Blanquita de Pérez. Sin embargo, la alegría por la atención institucional se transformó rápidamente en preocupación, al constatarse que las labores resultaron incompletas.

Durante la jornada, el personal desplegado se limitó al achique de una sola alcantarilla de la red, dejando en evidencia la falta de un abordaje integral del sistema de aguas negras.
Para la comunidad, esta acción representa un simple «pañito de agua tibia», ya que las otras dos alcantarillas del tramo permanecen obstruidas y tapadas con cemento, impidiendo el libre flujo del cauce subterráneo.
Los habitantes advierten que esta limpieza parcial no resuelve el problema de fondo y que la amenaza de inundación por aguas servidas sigue latente.
Temen que ante el primer aguacero, el sistema colapse nuevamente, devolviendo los empozamientos residuales al frente de sus viviendas y poniendo en riesgo la salud pública por brotes de infecciones.
Ante esta situación, la comunidad de la calle 5 de Julio reitera el llamado a las autoridades hidrológicas para que regresen con la maquinaria adecuada y destapen las alcantarillas selladas con cemento, garantizando así una solución definitiva y verdadera salubridad para la zona.
Redacta: Willian Moisés Blanco
Soy Periodista # 23.877
