25 de octubre de 2026
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La lluvia del sábado fue copiosa. Muchos la auguran, la anhelan, la sueñan. Para la inmensa mayoría, estas precipitaciones son una auténtica bendición.

Sin embargo, para los paraguaneros no deja de ser un tormentoso episodio que más allá de refrescar el clima trae consigo una calamidad de incalculable dimensión.

Las gotas de lluvia comenzaron a sentirse pasadas las 7:00 de la noche y mientras transcurrían los minutos era más incesante.

Enseguida vinieron las centellas, los relámpagos y uno que otro trueno. En varios sectores la electricidad falló pero a las 7:35 se esfumó por completo.

Ya no solo era el aguacero, era no tener luz eléctrica producto del apagón, pero a ello se le sumó la incomodidad de las filtraciones en cada hogar, las inundaciones parciales en la vialidad y las obstrucciones en ductos de desagües.

El panorama se hacía más complejo con afectaciones en paredes de algunas viviendas y hasta la caída de un árbol producto de los fuertes vientos, situación ocurrida en la calle Ayacucho con Urdaneta de Punto Fijo.

El personal del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos hizo su mejor y mayor esfuerzo con lo poco que contaban.

En motos y en unidades que tuvieron que adentrarse a zonas donde el agua les cubría, evaluaron varias zonas como el sector La Rosa, Antiguo Aeropuerto, sector Universitario, Punta Cardón, Cujicana, Bloques del BTV, Blanquita de Pérez, El Milagro, Bella Vista y Blanquita de Pérez, entre otras comunidades.

Vecinos de los sectores más afectados solicitaron a las autoridades una pronta atención porque están cansados de que las pocas veces que llueve el agua, literalmente, se les viene al cuello.

Redacta: Pedro Colina Depool

Soy Periodista # 16.702

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