Durante su tradicional mensaje dominical desde la Plaza de San Pedro, el papa Francisco afirmó que la santidad no es un privilegio exclusivo para unos pocos elegidos, sino una llamada abierta y universal dirigida a todos los creyentes en su vida cotidiana.
El sumo pontífice recordó que el camino hacia la perfección cristiana se construye a través de pequeños gestos de amor, perdón y servicio al prójimo dentro de las familias, el trabajo y la comunidad, alejados de cualquier idea de perfección inalcanzable.
Ante miles de fieles congregados, el obispo de Roma animó a la feligresía a vivir con alegría los valores del Evangelio, recordando que cada persona puede reflejar la bondad divina en el mundo actual mediante acciones sencillas y sinceras.
ElTiempo24 con información Globovisión
