29 de octubre de 2026
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Cuando a Yuslevis Salazar le diagnosticaron cáncer de mama a los 30 años, tenía tres pequeños de uno, tres y ocho años esperándola en casa. «Lo primero que pensé fue en mis hijos», recuerda hoy con 52 años.

Aunque enfrentó el diagnóstico inicial hace 22 años y una recaída superada hace 17 —manteniéndose sana hasta hoy—, su premisa sigue firme: la mente es un timón poderoso y, ante la enfermedad, la prioridad absoluta es sanar.

La experiencia de Yuslevis refleja el impacto emocional que deja una mastectomía. Para atender esta realidad más allá de la extirpación física, la medicina moderna impulsa la reconstrucción mamaria inmediata.

Consultado sobre este tema, el Dr. Ramón Pérez Brett, cirujano oncólogo, explica que realizar el procedimiento plástico, al momento de extirpar la glándula, aporta una mejoría psicológica significativa: «Ayuda a la paciente a sentirse mucho mejor durante su recuperación y la dota de herramientas internas más sólidas para afrontar el tratamiento».

Hoy en día existen múltiples vías para recuperar la feminidad, pero Yuslevis también abraza a quienes no tuvieron esa opción: “Le damos gracias a Dios por la vida y buscamos la forma de vernos bonitas siempre”.

Su testimonio se convierte en una advertencia necesaria: las campañas de prevención no deben reducirse únicamente al mes rosa, sino mantenerse todo el año, especialmente ante el aumento de casos en mujeres jóvenes.

Redacta: Willian Moisés Blanco

Soy Periodista # 23.877

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